EL CLIENTELISMO POLITICO DEL GOBIERNO EN LOS BARRIOS MARGINALES ES CAUSA DE FAVELIZACION

Sebastián García Díaz explicó hoy que el libro no sólo resume todo lo que no hace el gobierno respecto a la lucha contra el narcotráfico, sino que además cuenta en primera persona la experiencia vergonzosa de cómo el clientelismo político indiscriminado y desordenado está destruyendo los valores comunitarios de los barrios marginales y abre la puerta para que, con la misma lógica, se ofrezca la alternativa de la venta de drogas


Algunos párrafos del libro:
“El segundo desafío es social. Pero en este terreno hay que tener sumo cuidado. Se ha instalado un falso discurso que dice: “Mientras esas familias no tengan otra alternativa de ingreso económico se inclinarán por la venta de droga. Antes de hacer cumplir la ley en la zona, tenemos que garantizarles trabajo y oportunidades”.

El diagnóstico es errado. Porque la pobreza no es la causa del crecimiento del narcotráfico. Es la impunidad. Y la distorsión en los valores que produce esa impunidad en el barrio. Si el riesgo de comercializar droga fuera percibido como mucho más elevado, tendríamos más jefes y jefas de familia buscando otras alternativas, en forma espontánea.” (Pag 61)
“Volviendo al desafío social que tenemos en esos barrios, la experiencia de gestión, en este sentido, me ha dejado en claro que la acción social que estamos desarrollando en los barrios es vergonzosa. Los gobiernos (nacional, provincial y municipal) y peor aún, los distintos ministerios y secretarías en cada uno de esos estamentos, “bajan” decenas de programas fragmentados, que no tienen coordinación entre sí y que en muchos casos se superponen. Los únicos que terminan de concentrar la información son los punteros políticos que visitan las distintas oficinas de los funcionarios para ver qué hay para repartir.” (Pag 62)

“El clientelismo produce estragos en esas zonas. Porque un joven que abandonó el colegio y que ha crecido viendo a su familia recibir dádivas y favores de políticos y punteros a cambio de ir a actos y votar por ellos, no percibe cuál es la diferencia de recibirlos ahora de narcos y dealers.” (Pag 63)
“Hay grupos de personas que reciben mucho más de lo que necesitarían, o dos veces la misma cosa, la misma acción, o el mismo programa, en algunos casos. Otros ni se enteran de que se está desarrollando tal o cual programa, proyecto o acción en la zona, porque no son amigos del puntero de la zona.”

“Recorriendo las calles de Villa Urquiza los vecinos me iban comentando las diversas casas que vendían droga. Eran en verdad un listado impresionante. Cuando les expresé mi indignación de que la Policía no actuara con decisión me llevaron hasta el fondo del barrio -contra el Río Suquía- y me mostraron lo que allí ocurre todos los domingos: cuadreras de caballos con apuestas y todo tipo de ilegalidades institucionalizadas en ese sector. “Esto se hace con la cobertura de la Policía. Si no son capaces de cortar con algo tan burdo y tan conocido por todos, ¡Imaginate si van a hacer algo por el tema drogas!” (Pag 64)